La psicóloga clínica Joanie Morales Santiago explica que la incertidumbre prolongada activa circuitos cerebrales de supervivencia y la amígdala, elevando el cortisol y causando ansiedad, insomnio y aislamiento. Señala que la incertidumbre en los servicios de electricidad y agua potable acentúa el problema. Recomienda buscar ayuda si hay dos o tres noches sin dormir.
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